Ainu. Caminos a la memoria

Website del documental "Ainu. Caminos a la memoria"

El camino hacia la madurez

Mujeres ainu colocando el raunke sobre la cintura

Mujeres ainu colocando el raunke sobre la cintura. Ilustración del Museo Ainu de Nibutani.

Al alcanzar la pubertad, aproximadamente a  los quince años de edad, el joven ainu era peinado como un adulto y vestía como tal, portando el taparrabos rojo característico de sus mayores. Para las chicas, la finalización del tatuaje en sus labios y la colocación de un fajín alrededor de la cintura – llamado raunke – era indicativos de su madurez como mujer.

El raunke difería según las familias tanto en anchura como en longitud. Las hijas de los líderes del kotan o mujeres ainu con cierto estatus podían permitirse bandas más anchas y largas que llegaban a enrollarse varias veces alrededor de la cintura.

La mujer ainu estaba obligada a llevar el raunke durante el resto de su vida, pudiéndoselo quitar ocasionalmente para asearse o dar a luz. Este fajín sólo podía ser visto por la madre de la joven o sus tías, que eran quienes elaboraban y entregaban el raunke a la joven ainu. Más tarde, únicamente el esposo podría verlo, advertencia que se explicaba a las jóvenes ainu para conseguir su castidad.

El matrimonio

La mujer ainu podía contraer matrimonio a partir de diecisiete años, edad aproximada a la que el tatuaje de sus labios ya estaba finalizado. El hombre se consideraba preparado cuando su barba había crecido por completo, a la edad de veinte o veinticinco años.

Existían los matrimonios concertados, pero también era común que los ainu escogiesen a sus propios maridos o esposas haciendo frente a la oposición de sus familiares.

Ilustración del Museo Ainu de Nibutani que representa una boda ainu.

Ilustración del Museo Ainu de Nibutani que representa una boda ainu.

Cuando el matrimonio estaba ya acordado, el hombre llevaba sake a la casa de la joven, así como otros regalos para los futuros suegros en señal de agradecimiento. El día que la mujer ainu partía hacia la casa del futuro marido, llevaba sus mejores ropas. Después, en su propio hogar, la pareja convidaba a un banquete al que acudían familiares y vecinos. Esta reunión era señal para todos de que la pareja ya estaba casada. Tras la comida se recitaba una oración junto al fuego y finalizaba la ceremonia.

La monogamia era la forma habitual de matrimonio, aunque la poligamia era aceptada por el pueblo ainu. Un hombre podía tener varias esposas y junto con los descendientes vivir ambas familias bajo el miso techo.Matrimonio de ancianos ainu

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