Ainu. Caminos a la memoria

Website del documental "Ainu. Caminos a la memoria"

El mejillón de agua dulce canta sobre sí mismo

“Tonupeka ranran”. Este es el cuento de un mejillón de agua dulce que canta sobre sí mismo, un kamui yukar en el que el dios, en forma de animal, es el propio narrador de la historia.

Traducción de uno de los relatos ainu recopilados por Yukie Chiri.

La luz del sol estaba secando todo alrededor, y el lugar donde yo vivía se había secado también por completo.

“¡Qué alguien nos de agua para beber por favor! ¡Ayudadnos! Oh ¡algo de agua!”

Estábamos gritando de agonía cuando, a lo lejos de la playa, una mujer portando una cesta en sus hombros se dirigió hacia nosotros.

Mientras llorábamos, ella pasó a nuestro lado, nos miró y dijo, “Miserables mejillones, odiosos mejillones, ¿porqué estáis sollozando y haciendo tanta molestia?”

Pisando fuertemente hacia donde estábamos, nos dio una patada y nos lanzó al aire, aplastando nuestras conchas, tras esto se fue lejos y se adentró en las montañas.

“Oh, ¡qué dolor! Oh, ¡algo de agua!” seguíamos exclamando en agonía cuando, otra vez, desde lo lejos de la playa, apareció una mujer llevando una cesta en los hombros que se dirigía hacia nosotros.

“¡Qué alguien nos de agua para beber. Ayudadnos! ¡qué dolor! Oh, ¡algo de agua!” estábamos gritando de agonía cuando la joven, con la misma belleza que un ser espiritual, vino hacia nosotros, nos miró y dijo, “Oh, qué triste. Ha sido un día tan caluroso que incluso el criadero de mejillones se ha secado, debe ser eso lo que les hace pedir agua. ¿Qué habrá ocurrido? Parece como si les hubiesen pisoteado.”

Al mismo tiempo que ella pronunciaba estas palabras, nos recogía del suelo y envolvía en hojas de planta, luego nos puso en un lago de agua pura.

El agua pura me revivió e hizo recuperar mi fuerza. Entonces, por primera vez, busqué para indagar en los orígenes de esa mujer.

Vi a la mujer horrible, la mujer detestable que vino primero y me aplastó bajo sus pies, era la hermana menor de Samayunkur, y la chica joven, la dama divina de actitud tranquila que había sentido lástima por nosotros y nos había devuelto a la vida, era de hecho la hermana menor de Okikirmui.

Debido a que la hermana menor de Samayunkur había sido tan detestable, hice que sus campos de mijo se marchitasen. A los campos se mijo que pertenecían a la hermana menor de Okikirmui, los hice madurar hermosamente.

Aquel año la hermana menor de Okikirmui recogió una buena cosecha.

Ella se dio cuenta que fue gracias a mi, y utilizó una concha de mejillón para cortar las espigas de mijo. Después de aquello, año tras año las mujeres que recolectan las espigas de mijo utilizan una concha de mejillón.

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